Dentro del mundo mágico el
Ministerio de la Magia es una institución de alto poder y grandes letras, no
sólo por la gran cantidad de grandes magos, archimagos, arzobispos y magos
supremos, sino porque es la institución que está más arriba en la escala
gubernamental. Pero no siempre fue así, había tiempos en donde ser médico era
algo, donde las universidades eran todo un tema y había pruebas de selección
con preuniversitarios, créditos con altos intereses y reincorporaciones por
gracia… ¡ahhh! los buenos tiempos.
Como decía, el mundo mágico antes
no era tan mágico, los tratados de libre comercio con el mundo muggle habían
revolucionado a aquel universo. La introducción de reproductores mp3, lavadoras
y otras bisuterías, habían devaluado los antiguos objetos de manufactura local,
como era el caso del “bardo en la caja” o “los duendecillos come mugre”. La
introducción de productos y materias primas fueron sólo uno de los cambios, la
apertura para las cadenas de farmacias llevo a la quiebra al gremio de
Herbolarias, teniendo algunas que embargar hasta sus propias verrugas para
pagar los caros fertilizantes minerales, pues los antiguos guanos de Unicornio
no correspondían a los tratados interdimensionales para la salud muggle (al
parecer, los hábitos carnívoros de los equinos producía un cáncer en la oreja
izquierda que podía llegar a producir sordera en el oído izquierdo).
La introducción de maquinarias de
combustión interna y la perforación en busca de petróleo llevó a la muerte a un
centenar de jóvenes jugadores de quidditch, muriendo ya sea asfixiados o
enceguecidos se estrellaban contra todo, incluso hubo uno que se estrelló
contra sí mismo, luego que se partiera por la mitad al toparse con un objeto
filoso.
¡Algo debía hacerse!
Capítulo 2: Fírmese
Se llamó a reunión del Consejo De
a Pares (r.C.D.P), pero no llego nadie. Se llamó entonces a Asamblea General
del Consejo de a Pares y Gremios Asociados (A.G.C.P.G.A), pero justo ese día la
bencina iba a subir y no llegaron. Desesperados llamaron a una Asamblea General
Extraordinaria del Consejo de Pares y Gremios Asociados (A.G.E.C.P.G.A), pero
tampoco asistieron, ya que muchos pensaban que se tocaría lo de la reunión
anterior y les dio flojera.
Luego de muchas siglas, que
cuesta ya ordenarlas y menos escribirlas, se reunieron en un pomposo bar.
Se resolvió que para salvar a la
sociedad tal y como la conocían, aunque algunos sociólogos presentes preguntaron
si realmente la conocían (debate que tomo muchas cervezas para resolverse) y luego un antropólogo lanzó una encuesta para
ver que se seguirían sirviendo, se debía tomar una medida radical, así que con
unos tequilazos con orejas de troll y esencia de limón la cosa andaría mejor,
anoto el antropólogo en su pequeña libreta.
Y fue durante un acalorado
debate, pues el bar no poseía ventanas y la ventilación no servía, que nació la
ordenanza 329. La ordenanza dictamina:
“Se declara que todo lo mágico ha de prevalecer sobre lo no-mágico”
Los presentes agotados ante
tamaño esfuerzo, firmaron y se retiraron muy contentos del local que había
cambiado al mundo, ahora sí, mágico para siempre. Pero estaban más contentos de
poder respirar aire puro.
Capítulo 3: Promúlguese
Cuando uno saca una especie de
ley u ordenanza se espera una cascada de reglones y especificaciones diciendo,
por ejemplo, qué es mágico y qué no o de qué forma se debía prevalecer una cosa
sobre otra.
El primer paso fue de consenso
común, todo lo no-mágico debía ser quemado ¿por qué? Pues porque a los seres
mágicos les encanta quemar cosas, de hecho es bien visto tener un pirómano en
la familia o por último un deshollinador. Se comenzaron a alzar grandes
columnas de humo de diferentes colores con todo lo importado del mundo muggle,
inclusos algunos muggles.
Cuando la limpieza terminó, el
mundo mágico brillaba de magia, pero la ordenanza seguía allí. Se llevaron a
cabo quemas sin sentido: se quemaban las sillas de ruedas, los sombreros, los
cuadernos, los libros de Rowling, los… bueno se quemaba de todo, sobre todo
cuando hacía frío.
En Hogwarts se llegó al extremo,
se quemaban compañeros porque sacaban mejores notas que otros, o se intentaba
incinerar a los profesores al intentar hacer un examen sorpresa. Fue entonces Dumbledore
quien dio la solución: Todo es mágico, so pena de hoguera.
Y así no más fue, todo resultaba
mágico: los enfermos sanaban por magia, el dinero desaparecía por magia, se
pasaban los cursos por magia y un largo etcétera… mágico.
Capítulo 4: Rectifíquese
Tanto los Gremios como el Consejo
de a Pares se dieron cuenta muy tarde de lo que se había hecho: habían
entregado el mundo al Ministerio de Magia, a lo que el Ministerio, muy
agradecido, envió a cada uno de los presentes una canasta de frutas… mágicas.
Así pues, se dio el paso de un
gobierno Fascista, eran tiempos locos, a un gobierno… pues supongamos que menos
Fascista. Y todos fueron mágicamente felices, excepto los miembros de aquel
consejo funesto, que yacían muertos en sus casas por obra de unas frutas
mágicas envenenadas (mágicamente).
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